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2002

Give-away Project I

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Give-away Project surgió del deseo de alejarme de la producción de objetos y acercarme a un tipo de arte que no añadiera más “cosas” al mundo. 

En 2002, cuando comencé a clasificar grandes cantidades de ropa heredada de mi madre y mi abuela, así como prendas compradas en tiendas de segunda mano, me descubrí atraída no solo por los objetos en sí, sino también por las historias que representaban; por las relaciones que las personas habían tenido con cada una de esas piezas. Como artista que respondía a la cantidad de “cosas” acumuladas a mi alrededor, empecé a pensar en la idea misma de lo que llamamos stuff. Las pilas de ropa —ocultas durante años en clósets y sótanos— evocaban la cantidad de obras almacenadas en bodegas de museos y galerías, fuera de la vista. Reflexioné sobre mi propio impacto y sobre cómo mi obra se sumaba a la masa de objetos que existen en el mundo. 

Give-away Project emergió de mi necesidad de distanciarme de la obra centrada en objetos y acercarme a un arte que no siguiera sumando “cosas” al mundo. Es una investigación sobre cómo crear experiencias temporales que empleen a las personas y sus vivencias como materiales esenciales, propiciando vínculos y comunidad. Me pregunté: ¿por qué nos gustan las cosas que nos gustan? ¿Qué es el gusto personal? ¿Qué atrae a alguien hacia un objeto, especialmente una prenda? Fusionando mi deseo de alejarme del arte basado en objetos, mi interés en construir comunidad y mi voluntad de activar estas prendas, regalé el 95% de mi ropa, haciendo preguntas y documentando a las personas que recibían cada pieza. Lo que comenzó como un evento único se convirtió en un proyecto de práctica social de diez años y cuatro partes: Give-away Project.

Give-away Project I comenzó con un anuncio público que invitaba a amigos y familiares a mi estudio para una entrega de ropa por única ocasión.  Como preparación, cientos de mis prendas —una combinación de artículos heredados de mi madre y mi abuela, junto con otros recolectados en tiendas de segunda mano— fueron suspendidas a diferentes alturas, creando la ilusión de ropa flotando libremente por el espacio. Guiados por la curiosidad, los participantes se abrían paso entre la multitud y las prendas, eligiendo aquellas que capturaban su atención. A cambio de los artículos, los beneficiarios eran fotografiados con sus selecciones.

Este intercambio uno-a-uno —recibir un objeto y, a cambio, permitir ser fotografiad— ofreció la oportunidad de registrar los gustos estéticos de las personas. La reacción del público ante Give-away Project I fue muy positiva: cientos de personas asistieron, y algunas esperaron hasta dos horas y media para ser documentadas después de elegir sus prendas. El ambiente ligero de la noche alentó a expresar abiertamente sus reacciones, visibles en las poses y gestos llenos de energía.